Acerca de subculturados

Forestera de este mundo absurdo en búsqueda de algo con sentido. Writer, screenwriter Musician, Songwriter. Influencias: Stephen King, Edgar Allan Poe, Alfred Hitchcock, Oscar Wilde, Patrick Susking, Stieg Larsson, Tim Burton.

Only Lovers Left Alive

 

 

Imagen

 

 

Crítica

 

Es la primera vez que veo un film del cineasta independiente Jim jammurch, y  ya es parte de mi lista de considerados mejores. Only lovers left alive, es una exquisitez. Agradable a la vista; al oído, y al idilio incompresible de un cuidadoso espectador de obras vampirescas. Primero que nada, ha dado justo en el blanco del declive de mi cordura al poner a semejante cast en esta obra de arte tan bien conseguida. Es fiel a lo que uno espera de una película de vampiros, y no pudieron ser más atinados hablando de todo lo que me encanta de una película indie: las locaciones, el ambiente, la caracterización: sencilla y creíble. Absolutamente todo era bien degustable; y ¡ese soundtrack! ¡Dios mío de mi vida! y sobre todo el detallito de que fuera un vampiro músico, allí encerrado con sus perezas, pero con sus instrumentos; vaya cuando ha tocado ese violín, Hiddleston como siempre a la altura, dándolo todo, y haciéndome estremecer como solo él. Es que de veras me hace sentir tantas pasiones; sus ojos: su piel pálida; su pelo largo y negro; sus manos; su voz: levemente gruesa y firme, que si no la vez subtitulada, la gracia se fue de ti.   Y qué decir de Tilda, que con aquella singularidad, pone en modo on lo excéntrico y lo no habido; simplemente haz un plano de su rostro (que por cierto no envejece) y verás a una criatura feérica volviéndose a ti. Y ni hablar de Anton Yelchin, que desde que lo vi en Charlie Bartlett (una peli de adolescentes con un tópico bastante controversial) me dije para mis adentros, este chico sí que tiene talento; luego lo vi en la nueva versión de fright night, y para mí fue esta muy buena a pesar de las malas críticas, me fascinó el hecho de que se alimentara el terror y la experiencia de los vampiros  por encima de la sensualidad y la fantasía sobrevalorada con que tienden a relatarse estas últimamente, me hizo recordar la saga de blade; ósea que para Yelchin este vendría siendo su segundo film de vampiros. Y para no hacerlo más largo, jamás esperé ver a john hurt aparecerse por estos lares,  pues porque desde el inicio ya estaba extasiada con el cast que veía, cuando lo he visto me he dicho: solo esto faltaba. Por último me queda decir, que ojala el amor entre zombies (humanos)  fuera como el amor de un vampiro hacia a otro; ese fuego de ese amor es cegador y huele a la distancia. Una fantasía que ni con mil años de por medio un humano podría traer a la realidad; es pura fatalidad lo que se encuentra de amores en todos los tiempos. Y no soy una pesimista del romance, es solo que me llora el alma, saber que solo un vampiro puede amar así. Todo el argumento proyecta a unos vampiros con todo el espectro mismo de sus creencias, más no de sus mitos. Sabiduría, longevidad, destreza y pasión a nivel incomprendible. Pero, ¿Qué hace una creatura tan fascinante y enjuiciada, viviendo en una época tan desproporcionada como esta: con tan poca gracia y llena de banalidad? La historia bien entendida profundiza en el ser humano de maneras aleatorias y muy significativas. Te llevan a creer en que nada da marcha atrás a nuestra inminente destrucción y eventualmente la de su propia especie.

Anuncios

IVÁN

Imagen

 

     Se dice que el amor es la fuerza que lo mueve todo, que puedes llegar a amar tanto a una persona hasta el punto dar la vida por ella, eres capaz de dejarlo todo y de entregarlo todo, eres capaz de hacer cosas que jamás creíste hacer, Pero ¿Cómo es que una persona puede pasar de amar a alguien, a pensar que es lo peor del mundo sólo en un segundo? Un segundo nada más, que solo alcanza para pestañear, o para abrir una libreta, segundo en el que no se puede pensar sobre lo que realmente es importante, en un segundo te puede cambiar la vida, puedes perder a lo que más amantes o a lo que más odiaste, y en un segundo te puedes convertir en un asesino.

        He investigado sobre lo que dicen que soy, se supone que mi condición me hace alguien  especial, alguien espiritual o benevolente, y también alguien con una genialidad indescriptible, tan genial que no entiende de seres inferiores a él, así soy, soy ambas cosas, pero el lado oscuro es más fuerte que yo. Le hago un favor a este mundo desapareciendo a la escoria que hay en él. Algunos nos llaman índigos, genios, otros nos llaman anormales o raros, eso es basura, yo soy la versión mejorada de todo eso…    

 

Amor enfermizo.

Imagen

 

Amor enfermizo

   Durante aquella época de afloramientos peligrosos tuve una relación  perfectamente irracional con un chico llamado Diego.  

Diego Pardo, con pinta de aventurero y voz implacable que me absorbía con tan solo abrir su boca, que me adormecía con tan solo sentir su aliento y que me mentía con tan solo mirarlo a los ojos.  Él tenía los mismos problemas que me afectaban y sentía mi corazón palpitar junto con el suyo. Nunca tuve un amor así, y aunque conocí a muchos chicos en aquellos caminos, ninguno le superaba, ninguno podía hacerme sentir como él.  Nos apoyábamos en nuestras andanzas y éramos muy solitarios, siempre peleábamos y nos heríamos sin pensar en ello, tanto que no nos importaba vernos salir con otros después de cada  disputa solo con tal de hacernos sufrir, porque nuestro orgullo era mayor que nuestra propia atracción, estábamos muy dañados, pero de alguna forma siempre lográbamos arreglarnos.  Teníamos un modo único de querernos  y creo que nunca nadie podrá entender lo que vivimos, pero yo lo quería, no podíamos estar un día sin vernos aunque estuviésemos enojados, el enojo y la ira solo estaban en nuestras mentes, pero nuestros cuerpos no entendían de eso.  Nos gustaba disfrutarnos después de drogarnos hasta que nos dormíamos exhaustos de la dicha,  y después de haber inhalado el humeante olor de nuestros sexos durante toda la noche, nos levantábamos de prisa para ir a clases, nos encantaba fumarnos un cigarrillo antes de salir y curábamos nuestras evidentes penas con abundantes caricias y un poco más de alcohol.  Cumplíamos nuestras fantasías más ocultas y juntos nos perdíamos cada vez más en nuestros calurosos deseos. Era un placer culposo estar con él, era un amor enfermizo que me extasiaba con fervor  y me dolía a la misma vez, pero ¿Cómo conocí a aquel muchacho? ¿En realidad lo quería, o solo amaba como me hacía sentir? 

   Era un día común y corriente en la academia de artes y estaba sentada fuera de mi salón escribiendo una de mis letras en el tiempo libre que nos daban  antes de la clase de literatura,  siempre lo veía pasar hacia el salón de al frente, a la clase de luminotecnia y sonido. Ese muchacho de ojos ocultos, alto y con cabellos despistados era para mí como ver un oasis en medio de un desierto, me recordaba  a mí misma, o la versión de mí que en esos momentos sobrevaloraba.  Había algo en él  que me hacía estremecer, su forma de caminar, su manera de vestir, era tan audaz y tan varonil.  Siempre llevaba consigo unos audífonos negros y lentes oscuros, deseaba tanto ver sus ojos y mucho más escuchar su voz.  Contemplé aquella belleza misteriosa algunos días, desde que lo vi aparecerse por primera vez en la academia.  Siempre estaba solo y con su celular en mano.  Él era un acertijo para mí, cada vez que le veía se venía  a mi mente la misma pregunta…  ¿Por qué no te conozco aun?  ¿Quién eres?  Cuando de pronto, aquel día, ese niño necesitó un poco de ayuda y para mi suerte yo era la única en el pasillo. Se quitó los lentes oscuros y me dejo ver sus grandes ojos cafés.

-¡Hola linda!

No podía creerlo, su voz era tan impecable como su rostro. Estaba como tonta.

-¡Hola!- Le dije un poco nerviosa, el sonrío un poco y se sentó a mi lado.

– ¿Qué escribes?

-Solo es una letra.

-¡Compositora! Eso es interesante, por cierto, me llamo Diego.

– Te me haces muy conocida…

-Pues sí, es que siempre estoy aquí, a la misma hora, los profesores nos dan quince minutos después de cada clase.

-Yo solo tengo una clase, asique no tengo el horario habitual.  Doy clases aquí, al frente tuyo.

-Sí, lo sé – Me dije para mis adentros y sonreí. – Yo soy Vale…

– ¿Y Por qué tan solita Vale? – Me preguntó intrigado.

-Es que mis amigos están en clases diferentes.

– ¿Y aquí en tu clase no tienes amigos?

– No en realidad.

-¿Por qué? si eres muy amable ¿o es que eres selectiva?

– No creo que sea eso, eso solo que soy un poco complicada…

-¡Complicada! Sí por supuesto.-  dijo en tono burlón.

-¿Por qué te burlas?

– No me burlo, es solo que, las complicaciones son más comunes de  lo que crees, la mayoría de los chicos de nuestra edad son complicados, cada quien con su idea del mundo en la cabeza, todos tratando de superarse en un mar de problemas.

– Un mar de problemas, una carrera con inminente final, un tiempo de absurdos apuros. – Le recite como un poema.  – Eso fue lo que escribí hace unos minutos…

Nos miramos fijamente por unos segundos y sonreímos.

– Bueno Vale, hablando de apuros, resulta que hoy estoy en uno…

– ¿Sí? ¿Qué tipo de apuro?

– Estoy un poco perdido. Al parecer soy el único que no le prestó atención a las indicaciones, ¿Sabes a que piso se fueron todos? 

– No creo que seas el único,  hace algunos minutos estaban otros compañeros preguntándose lo mismo y alcancé a oír que trasladarían la clase al tercer piso.

– ¡Oh! claro, sí, lo había olvidado.

– y creo que también llegas tarde, eso de tus compañeros lo oí hace casi hora y media.

-Vaya, debo darme prisa entonces…

– Sí…

-Pero te veré luego ¿Cierto?

-Claro, cuando quieras.

     Y Así fue como lo conocí y desde entonces cada tarde tuve a aquel chico esperándome fuera de casa, listo para enseñarme todo acerca del mundo que yo no conocía.

 

   Algunos meses después, Diego me llevo a una de aquellas fiestas cerca de los suburbios, íbamos a muchas fiestas, pero esta fue una fiesta brutal, de esas en las que llevas al tope todos tus sentidos.

   Esa noche los chicos decidieron inyectarse heroína, pero ya habíamos tomado una dosis de éxtasis  y estábamos cargadísimos, yo estaba tan bebida que no pude pensármelo bien y me apunté para inyectármela.  Había llegado al punto crítico, a ese punto en el que prácticamente no hay vuelta atrás , en el que el miedo se apodera de tí por completo y te paraliza, te hace incapaz de tomar decisiones y estás a costas de la suerte, pero ya no podía detenerme. No recuerdo mucho de esa noche, solo que amanecí tres días más tarde en un cuarto de hospital.  Abrí los ojos y todo estaba muy borroso y en mi confusión solo pude percibir el rostro bañado de lágrimas de Diego y luego pude ver a mi padre quitándomelo de encima con mucha furia y vociferando que lo sacaran de la sala. Yo no podía moverme, me sentía adormecida y muy cansada, no pude decir una sola palabra, solo oía los gritos de los enfermeros tranquilizando a mi padre. Había sobrevivido una sobredosis y esa fue la gota que derramó el vaso que se había llenado durante todos esos meses. Tiempo después me cansé de vivir en las calles y de repente ya no volví a ver a Diego y sus amigos, me dolió tener que dejarlo, pero tenía que hacerlo por su bien y por el mío. Diego y yo  llegamos a un acuerdo y nos prometimos que seguiríamos con nuestra vida y con nuestros sueños, que viviríamos muchas cosas, todas las cosas que siempre quisimos, y ambos sabíamos que ese era el primer paso para poder conseguirlo,  yo  no quería hacerlo, no quería estar lejos de él,  pero tuve que dejar atrás ese amor obsesivo y demacrante. Él estaba solo y yo era su única compañía, él era el amor de mi vida, me complementaba, pero había algo malo en nosotros y se hacía más fuerte cuando estábamos juntos.  No lo volví a ver desde entonces, fue muy intensa la despedida y ese día nos dijimos por primera vez que nos queríamos, nos queríamos.

 Semanas después dejé de hacer lo que hacía, deje de ser tan irresponsable con mi vida y como si se tratase de algo mágico comencé a resurgir, no lo sabía muy bien en ese momento porque todo era bastante confuso para mí, durante muchos días dudé de que esa fuera la solución – separarme de Diego – y me volvía loca en ocasiones, recaía y luego volvía en razón, me daba cuenta del problema y en verdad deseaba salir de esa sombra.

   Había superado las drogas y me había alejado a propósito del único  que he querido, la intención desde el principio fue olvidar el dolor y la pena, pero no había podido superarlo, el dolor permanecía. Aún quedaba en mi corazón la esperanza de volver a verle.

 

Blanco y negro, diario de ocasiones.

SONY DSC

Hoy me levanté por la mañana con el pie derecho y se sintió como si pudiera escribirlo todo de nuevo.
De pensamientos de armonía con el mundo, de un día de risa o de llanto, un día normal.
Pero dentro de mí, sé que sigo siendo yo.
No puedo evitar tener enfrentamientos, porque los necesito.
Me debo a mí misma complicarme un poco la vida, porque es la respuesta a las elecciones que tomo, y eso me hace sentir que crezco.
Hago todo mal, o al menos eso me dicen, pero dentro de mí sé, que este es el guion que debo seguir, estoy trazando el camino hacia mi libertad.
Escribo mis propias palabras.

Y entonces digo…
¿Acaso intentas invadir mi mente, inoportuno? No me mortifiques por favor, tengo suficiente con mis pensamientos airados y frustraciones.
Pero dentro de mí, sé que sigo siendo yo, inteligente y apasionada, única e incomprendida, la mayoría del tiempo con la cabeza en blanco y negro.
Y lo que me gusta es el hecho de que eres tan complicado como yo.
Amo la vida, y quiero pasear por sus calles con mi propia incertidumbre, con mi propia rareza, y decir mis propias palabras.

Es cansado pretender ser algo que no eres, tener que ocultar tus pasiones y amoldarte al macabro sistema.
No soy mala persona, solo estoy tratando de hacer lo correcto, de no perderme en el humo y en la oscuridad. Y lo que trato, es ser tan jodidamente feliz como pueda.
Y dentro de mí, sé que sigo siendo yo.
No puedo evitar tener problemas, porque los necesito.
Me debo a mí misma complicarme un poco la vida, porque es la respuesta a las elecciones que tomo, y eso me hace sentir que vivo.
¿Hago todo mal? no, es lo que me hacen creer, pero dentro de mí sé, que este es el guion que debo seguir, estoy trazando el camino hacia la libertad, hacía la verdad.
Escribo mis propias palabras.

Y entonces digo…
¿Acaso intentas invadir mi mente, inoportuno? No me mortifiques por favor, tengo suficiente con mis pensamientos airados y frustraciones.
Pero dentro de mí, sé que sigo siendo yo, y tan bien sé que no estoy sola. Somos unos malditos genios y nos olvidamos que lo somos, estamos la mayoría del tiempo con la cabeza en blanco y negro, Y nos gusta ser así.
Y lo que me gusta es el hecho de que eres tan complicado como yo.
Amo la vida, y quiero pasear por sus calles con mi propia incertidumbre, con mi propia rareza, y decir mis propias palabras